Videncia de amor para problemas sentimentales

Son muchas las personas que se debaten a diario en lo que será su vida y en si la pareja que tienen será la definitiva, si habrán encontrado la persona con la que compartir tantos momentos y emociones. Sobre todo surge la inseguridad cuando hay dudas y estas llevan a querer saber que les deparará el futuro en esta cuestión.

No es sencillo de responder y siempre que se hable del porvenir en terreno sentimental es correcto recurrir a la videncia de amor para problemas sentimentales, resulta conveniente y acertado pues más allá de cualquier otra consideración puede ayudar a arrojar luz sobre una relación.

Quienes se consideran dotados son aquellos que poseen el don de ver más allá del momento actual, de ser capaz de mirar el destino y en él encontrar respuestas que pueden resultar determinantes.

En unos casos son una especie de visión que les lleva a creer que es una ensoñación, todo ello ocurre cuando se está en edad infantil y no se comprende el alcance del mismo. Se confunden con pesadillas pero en entiende su valor cuando estas se cumplen. El paso del tiempo hace que se pierda esta cualidad o que se potencie y pueda ser empleada para ayudar a los semejantes.

Canalizada esa facultad y concretada en un ser humano en cuestión se puede conseguir ver cuánto le pueda ocurrir y aún más si el clarividente se ha especializado en el terreno amoroso y en todas las complicaciones que este puede atravesar.

Las orientaciones y el consejo que den, así como la receptividad y la capacidad de seguir los mismos hará que se puede esquivar o acercar en función de las conveniencias, apetencias o rechazo del consultante.

En cualquier caso siempre habrá las típicas diferencias de pareja en cuanto a los objetivos de la vida, los intereses y hasta las propias costumbres que se tienen, decepciones, frustraciones, celos, carencias, sexo, familia… Todo puede tener un mal de fondo o un problema a resolver.

Uno de los temas que más fricción provoca es el de las relaciones sexuales y la falta de comunicación que puede existir, igualmente la obsesión con la infidelidad que puede llevar a tener pensamientos de tipo paranoico y a crear un aspecto negativo.

Se dice que a los tres años de una relación se concluye la llamada etapa pasional y comienza una nueva basada más en la confianza y en el amor verdadero más allá de la atracción.

La sombra y sospecha de las infidelidades se encuentra siempre presente y puede provocar desavenencias, bien sean por algo con fundamento o infundado, es igual de negativo si bien lo primero es más grave que lo segundo.

Además la videncia se puede apoyar en el tarot para estas cuestiones y se pueden resolver muchos aspectos gracias a ellos e incluso arrojar claridad a las nuevas relaciones que surgen y que plantean en el consultante la duda de cómo podrá funcionar. Si la persona ya ha pasado por varias decepciones lo normal es el miedo a volver a tropezar con la misma piedra, el nuevo fallo, la nueva equivocación, por eso recibir el consejo es tan importante.

Amalia es una mujer que pasó por una situación así: “Acababa de salir de un divorcio y fue muy traumático, tras diez años casada parecía como si todo se viniera abajo, mi marido me había sido infiel con mi mejor amiga y ahora estaban juntos y yo sola. Busqué trabajo y me coloqué de secretaria en una empresa inmobiliaria, en ese entorno fue cuando alguien, un chico, se acercó a mi e hicimos buena amistad”.

“Yo sólo buscaba eso: amistad. No tenía ganas de otra cosa pero él sí, era tan amable como insistente, halagaba pero no me fiaba y más después del palo que me había llevado, además soy joven y no quería atarme de nuevo. Fue cuando lo hable con una amiga y le expuse mis dudas y fue ella quién me dio el teléfono de una mujer que veía el futuro de las parejas”.

“Llamé y sin contarle nada me dio, de entrada, que esa persona que me rondaba no era para mí, que era un “picaflor” y que lo único que pretendía era una relación basada en el sexo y luego si te he visto no me acuerdo. Qué lo solía hacer con otras”.

“Así, con esa información, indagué en el trabajo siendo muy discreta y me reafirmaron lo que me dijo esta señora. La verdad es que me salvó de un nuevo error. Me dijo que conocería a un amigo que sería para mí y en esas estoy ahora mismo, feliz”.

Es el ejemplo de cómo puede afectar positivamente tener una consejera con esa facultad y que nos ayuda en nuestra decisiones de pareja allá donde muchas veces no se ve la salida o todo son dudas y que puede venir motivado por los desengaños, querer tener hijos, vivir juntos o ir a algún sitio. Decisiones que se ven reforzadas por aquellas que pueden ayudarnos en esta tarea. Es fácil y necesario recurrir a ellas.